a propósito de las canciones: “Patria y Vida”, “Patria o Muerte por la vida” y “Patria y Amor”… sobre todo esta última
Sí, no hablo de crisis ideológica, sino de IDEOLÓGICOS. Yo trabajé en la dirección municipal de cultura del cotorro, en la televisión y en radio metropolitana. Para cualquiera que haya pasado por alguna dependencia del ministerio de cultura es inolvidable la extenuante lucha con la pituita de los funcionarios que ocupaban los cargos de ideológicos, sobre todo los de las direcciones municipales y provinciales del partido. Me los imagino, pobres, en estos días deben andar como si tuvieran un zinc caliente debajo de los pies. Ojeras deben tener de no dormir. Los de mi época perdían el sueño, de cuando, en cuando con programas como “En Confianza”; “El programa de Ramón” o “Entre 8 y 10”; pero ahora internet no los deja dormir nunca. Y, digo yo, ya que no duermen ¿por qué no usan ese tiempo para estudiar un poco y poder cumplir con su contenido de trabajo? Porque lo están haciendo muy mal, vaya, que no lo hacen peor porque no son más. No les pido que se fajen con El Capital (aunque les serviría para entender qué está bien y que anda mal con la tarea ordenamiento), pero, al menos, léanse “El socialismo y el Hombre en Cuba”, del Ché; “Crítica al Programa de Gotta”, de Marx y alguna que otra cosilla de Lenin, como lo que escribió sobre la “frase revolucionaria” (el entrecomillado es de Lenin porque él le daba una connotación peyorativa) o su artículo “Acerca de la significación del oro ahora y cuando triunfe completamente el comunismo”. Aunque sea, léanse La Edad de Oro, de Martí y, sobre todo, apréndanse de memoria la definición de nuestro héroe nacional, del concepto de LIBERTAD; es un libro para niños, no debería ser tan difícil.
Yo no pensaba meterme en la guerrita de las canciones porque me parecía que no valía la pena dedicar una neurona sana a tal derroche de mediocridad. Pero ya la tercera cancioncita me sacó de las casillas. Y la razón es que este galimatías, este dime que te diré solariego en que han convertido lo que debería ser la lucha ideológica, amenaza ya con confundir a un grupo social que me importa personalmente: los trabajadores… TODOS los trabajadores, pero, particularmente, los cubanos… estén donde estén. Sí, porque muchos cubanos hoy son trabajadores en un montón de países de este mundo. La mayoría de los cubanos que vive hoy fuera de Cuba siguen siendo trabajadores, no se han convertido en burgueses y no son, por definición, adversarios de clase de los trabajadores que permanecemos en el país (menos aún enemigos personales), excepto aquellos que se dedicaron a vivir del mercenarismo que es un delito previsto y sancionado por las leyes no sólo cubanas sino internacionales (en la ONU la convención Internacional contra el mercenarismo entró en vigor desde el 2001). La mayoría de estos trabajadores cubanos idos, no se fueron con la aspiración de hacerse ricos (aunque no hubieran perdido el sueño si les tocaba una lotería o daban el palo con un gran negocio), sino con la aspiración, idéntica a los de aquí, de poder vivir DE su trabajo, cosa que aquí no podían hacer como demuestra la escalada en la subida de salarios de nuestra querida y nunca bien ponderada tarea ordenamiento.
Para empezar, el compañero Palenzuela se mete con la historia y la califica de “canto de paz y luz”, y eso hasta como metáfora es totalmente inexacto y completamente inmerecido: no hay nada que salpique más sangre, sudor y vísceras que la historia. Incluso Silvio, a quien tanto le gusta hablar de amor y paz, cuando tuvo que referirse a la historia ¿qué metáfora usó? “la era está pariendo un corazón, no puede más se muere de dolor”; compañero Palenzuela: ¿ha visto alguna vez el video de un parto?, cuando sacaron a mi hijo de mi vientre lo que yo vi, en aquella cosa sanguinolenta encogida sobre sí misma, fue la primera aparición de Alien en la película.
En la siguiente estrofa ya pasa, de ser inexacto e injusto con la historia, a tratar de manipularla, y eso es como montar una yegua cerrera: te va a tumbar. Porque si manipulas un hecho histórico, creas lo que se llama: paradoja temporal, que para lo único que sirve es para hacer películas de ciencia ficción. Usted dice: “mi historia no es historia mercenaria”… no me voy a meter con el uso de la palabra mercenaria porque, fuera del contexto legal, es usada frecuentemente como adjetivo, pero, cuando la ponemos al lado de la palabra historia, la cagamos, porque si quitamos a los mercenarios de nuestra historia, consecuentemente, deberemos quitar: la explosión de La Coubre (con la foto del Che y la frase “Patria o Muerte” incluídas); el nombre de Fidel escrito con sangre; la victoria de Girón; la limpia del Escambray... y no podrás parar hasta cambiarle el nombre al destacamento Pedagógico Manuel Ascunce, un montón de escuelas y centros de trabajo... y, en fin, una pesadilla logística. Hay que respetar la historia. Fidel insistía en eso y reaccionó con justa indignación cuando algún extremista de izquierda “editó” la carta testamento de José Antonio Echeverría quitándole su mención a Dios.
Pero, cuando empieza a sembrar confusión de verdad es cuando, dice “a quien haga su nido en otro lado, buscando en el infierno salvación”. !Aguante ahí! Voy a pasar por alto que meta a todos los cubanos que se han ido en un mismo saco, que es un error ideológico y político serio. Lo peor es lo del infierno, porque eso significa que los que nos quedamos estamos en el paraíso y, por consiguiente, sólo tenemos que dedicarnos a tocar la lira y hacer figuritas con las nubes. !¿Justo ahora?!! !¿Ahora que estamos en un momento histórico crítico en que, prácticamente, tenemos que empezar desde el principio y otra vez casi con nada más que un puñado de ideas?!!!
!Trabajadores cubanos alerta!!! Estamos en un momento peligroso y el peligro no viene de afuera. Fidel nos advirtió de ese peligro en noviembre del 2005 cuando nos dijo que la revolución podía ser destruida por nosotros mismos.
Pero, en el debate que hay ahora, y en particular, en las canciones, los artículos, y comentarios en torno a ellas yo no veo la batalla de ideas, veo un discurso defensivo, lastimoso y blandengue que pretende ocultar, detrás de adjetivos y falacias ad hominem (vean wikipedia), la ignorancia ideológica y la falta de argumentos. Eso, del lado nuestro, del otro lado, por suerte para nosotros, el discurso es al revés pero con los mismos defectos. La oposición, que la hay, no engaña a nadie, porque tampoco saben materialismo histórico y no han descubierto que todo grupo que pretenda hacerse con el poder o permanecer en el poder, dentro de una sociedad, ha de hacer pasar SUS intereses como si fueran los intereses de TODA la sociedad y la oposición desconoce los intereses de la mayoría.
A ver cómo de actual les suena el Ché cuando escribió: “Las posibilidades de que surjan artistas excepcionales serán tanto mayores cuanto más se haya ensanchado el campo de la cultura y la posibilidad de expresión. Nuestra tarea consiste en impedir que la generación actual, dislocada por sus conflictos, se pervierta y pervierta a las nuevas. No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial ni «becarios» que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas. Ya vendrán los revolucionarios que entonen el canto del hombre nuevo con la auténtica voz del pueblo. Es un proceso que requiere tiempo.” (Ernesto Che Guevara, “El Socialismo y el hombre en Cuba”, Escritos y discursos, Tomo 8, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977. el subrayado es mío).
Por ahora, los trabajadores cubanos se ríen de los memes y se mantienen mayoritariamente al margen, en su luchita diaria, porque desconfían de ambos bandos. Como dijera Tallet “haces bien proletario, en tener desconfianza, de quien canta al torrente pero que no se lanza” (del poema “Simpatizantes” de José Zacarías Tallet).
Y yo, personalmente, estoy muy harta de leer las sandeces que se dicen en nombre del marxismo. Con mucha razón (y pareciera escrito hoy mismo) dijo Lenin: ““En vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para “consolar” y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando el filo revolucionario de ésta, envileciéndola. En semejante “arreglo” del marxismo se dan la mano actualmente la burguesía y los oportunistas dentro del movimiento obrero.” (Vladímir Ilich Lenin, O:C T 3 pág 5, el subrayado es mío). (NOTA: para que se comprenda mejor esta frase, si vemos filmaciones de la época, todas las oficinas de los esbirros y funcionarios de Batista, tenían su pedestal con el busto de Martí detrás del buró… y así sucesivamente).
Es hora de que los trabajadores cubanos conozcan la ideología marxista para que puedan usarla como arma para la comprensión y la transformación de la realidad en que nos ha tocado vivir.
Una de las razones por las cuales el debate es tan mediocre es la censura. Porque mucha gente se cohíbe de hablar porque teme meter la pata por desconocimiento y ser calificado de “contrarrevolucionario” y hasta de “mercenario”, sin comerla ni beberla. El tema de la censura está a la orden del día y con censura no puede haber debate y menos aún, batalla de ideas: si no dejamos hablar a todo el mundo no sabremos lo que piensa cada cual y si no sabemos lo que piensan no podremos distinguir a los amigos de los enemigos, a los claros de los confundidos, a los conocedores de los ignorantes; y si no sabemos quién es quién ¿contra quién vamos a batallar?
Y vuelvo a la carga con Carlos Marx, que sigue siendo peligrosamente subversivo para los reaccionarios de acá, de allá y de acullá: “La prensa censurada tiene un efecto desmoralizador. El mayor de los vicios, la hipocresía, le es inseparable (…). El gobierno sólo oye su propia voz, y aunque sepa que ello es así, se hace la ilusión de escuchar la voz del pueblo (…). El pueblo, por su parte, cae, ya sea en la superstición política, o en la indiferencia y, apartándose por completo de la vida del Estado, se transforma en plebe.” (Carlos Marx, Debates sobre la libertad de prensa en 1841, citado por Augusto Cornú en Carlos Marx-Federico Engels, t-2 p.29, de Editorial Ciencias Sociales, 1976). De indiferencia estamos hablando cuando la gente le pone mute al noticiero y lo quita cuando empieza la novela; de gobierno oyendo su propia voz cuando hablamos de triunfalismo en los medios y en el discurso de los burócratas y oportunistas, que no están defendiendo la revolución sino sus sillas.
Una vez más me despido, como dijera Chávez, por ahora, recordando la era de los jugos búlgaros y los muñequitos rusos, no porque sea nostálgica sino porque pienso que los recuerdos suelen unir a quienes el presente tiende a separar…
revolucionariamente
Lourdes Rojas Terol
(los que se leyeron mis tres cartas abiertas a los revolucionarios cubanos en el 2010 saben dónde vivo, sigo en el mismo lugar)
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