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!SOCIALISMO SÍ, REPRESIÓN NO!!!

Para empezar, yo no conozco a Luis Manuel Otero Alcántara (LMOA). No tengo idea de quiénes están en el movimiento San Isidro ni porqué.

Sólo conozco las opiniones encontradas de las redes y un video de Humberto López, que tuve la desgracia de ver porque un amigo me lo mandó.

Pero el fenómeno tiene cola y a mi me surgen dudas. Porque no sé si todo el mundo se da cuenta de que la soberanía del pueblo cubano está amenazada. Y no, no me refiero a los yanquis, esa es una amenaza conocida. Me refiero a la soberanía siendo secuestrada por un grupo de poder que, cada vez más, se consideran por encima del juicio popular.

En el debate en torno a LMOA hay cuatro contradicciones que me preocupan particularmente:

1. primera contradicción: LMOA es un artista (VS) LMOA no es un artista.

2. segunda contradicción: LMOA está pagado por personas naturales o entidades, extranjeras o cubanas que residen en el extranjero, que buscan la subversión del estado de cosas existente (VS) LMOA actúa por su cuenta.

3. tercera contradicción: la huelga de hambre es cierta (VS) la huelga de hambre es una farsa.

4. cuarta contradicción: LMOA es una persona miserable, farsante, grosera y vulgar (VS) LMOA es una bella persona. 

Quisiera compartir mi punto de vista sobre cada una de estas contradicciones; pero me concentraré en las dos primeras porque son las que, en mi opinión, más nos afectan a todos. Son las dos primeras las que trascienden al propio LMOA y coloca en la picota a toda la sociedad.

1. primera contradicción: LMOA es un artista (VS) LMOA no es un artista.

La capacidad de hacer arte es inherente a la naturaleza humana, por tanto, TODOS los seres humanos son artistas, al menos, potencialmente. ¿Cuándo se complica el muñeco? Cuando, con el desarrollo de la división del trabajo, el arte se convierte en mercancía. El mercado, por esencia, es hostil al arte, pero el mecenazgo del estado lo es más aún. Como dijera el Ché: “Las posibilidades de que surjan artistas excepcionales serán tanto mayores cuanto más se haya ensanchado el campo de la cultura y LA POSIBILIDAD DE EXPRESIÓN. Nuestra tarea consiste en impedir que la generación actual, dislocada por sus conflictos, se pervierta y pervierta a las nuevas. No debemos crear ASALARIADOS DÓCILES AL PENSAMIENTO OFICIAL ni «becarios» que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas.” (Ernesto Che Guevara, Escritos y discursos, Tomo 8, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1977, las mayúsculas son mías). Por otra parte, teniendo en cuenta que la Constitución dice en el  ARTÍCULO 54. “El Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión.” ; y, que el arte es una forma de expresión, no entiendo porqué YO no tengo derecho de ver el pensamiento de alguien, expresado en cualquier forma de lenguaje, y juzgar, CON MI LIBERTAD DE PENSAMIENTO Y CONCIENCIA, si me gusta o me es indiferente. Lo que yo me cuestiono aquí no es el derecho de LMOA a considerarse o no artista y a exigir que sus obras no sean confiscadas, sin juicio previo, como manda la carta magna. Lo que yo me cuestiono es MI DERECHO a considerarme artista sin que haya alguna entidad, por encima de mí, con derecho a decidir si mis croquetas (por las que han estado dispuestos a casarse conmigo incluso homosexuales) son o no una obra de arte. Lo que yo me cuestiono, es MI DERECHO a juzgar, POR Mí MISMA, lo que expresa cualquier otra persona, para lo cual es condición sine qua non que yo tenga acceso, de primera mano, a esa información.

Si entiendo por arte, aquel tipo de obra humana, cuya principal función es ayudar a canalizar las emociones, no sólo del que la hace, sino también, del que la recibe, entonces, en los 59 años que llevo en el planeta he visto de todo en materia de arte de manera directa e indirecta. He visto una pecera, normal, con un ladrillo dentro, también normal, y era una instalación; he visto alguien desnudarse en un escenario y bajar y salir atravesando el público, y era una obra de teatro; he visto mezclado danza, música y plástica y  un pintor eminente pintar sobre los cuerpos de los danzarines, y era un performance. He visto a LMOA abrazando a un poste y el gobierno me ha dicho que es desorden público; es cierto, pero como he visto tanto, me he imaginado la misma escena frente a la embajada de los eeuu, con un montón de carteles de “abajo el bloqueo” y “abajo el imperialismo”, tirados en el suelo a su alrededor, y he pensado que, en ese contexto, no sería, para el gobierno, desorden público, sería una instalación con performance.

2. segunda contradicción: LMOA está pagado por personas naturales o entidades, extranjeras o cubanas que residen en el extranjero, y que buscan la subversión del estado de cosas existente (VS) LMOA actúa por su cuenta. 

Para los propósitos de este análisis, voy a asumir como cierta la primera proposición y voy a dividirla en dos partes para una mejor comprensión del fenómeno. Primero que está pagado por entidades o personas naturales. A despecho de lo que comenta Humberto López, ya esto, en sí mismo, no causa la repulsa social de hace décadas atrás. Una buena parte de los que habitamos este archipiélago estamos en una de dos, o en las dos, situaciones siguientes: no tenemos trabajo, por lo que contamos con mucho tiempo libre, y estamos obligados a recibir el mecenazgo de alguien. La satisfacción de muchas de nuestras necesidades básicas dependen de las tiendas en MLC y el dinero que se pone en esas tarjetas viene del extranjero. Ya sea que te lo ponga alguien o que se lo compres a alguien que lo recibió, el origen del dinero sigue siendo el mismo. La mayoría de los que mandan remesas están en desacuerdo con el orden existente (por eso se fueron) y, aunque muchos no opinen ni hagan nada, no van a llorar si este orden se subvierte. Por tanto, somos muchos los cubanos que estamos financiados por personas naturales cubanas o extranjeras, cuyo posible vínculo con tales entidades subversivas nadie parece cuestionarse a la hora de hacerte la tarjeta en MLC, nadie pregunta cuál será la fuente de ingresos de esas tarjetas; ni si el dinero vendrá de contrarrevolucionarios activos o incluso de narcotraficantes activos. Mi cuestionamiento es: si aceptar dinero proveniente del exterior (asumo que para sobrevivir porque no he visto información de que LMOA haya comprado una imprenta o material para fabricar bombas), es un pecado de lesa patria en el caso de LMOA: ¿estamos todos los que usamos de manera directa o indirecta el dinero proveniente del exterior cometiendo el mismo pecado? En este caso valdría decirle a nuestro gobierno lo que Sor Juana decía a los hombres: “… por qué quereis que obren bien si las incitais al mal?".

La segunda parte de la primera proposición: que busca subvertir el orden existente. En el código penal no existe la palabra subversión. Está tipificado el delito de mercenarismo, que está relacionado con el tema bélico, y el delito de desorden publico que lleva incluso penas de prisión. Pero LMOA no está preso, luego, parece no haber incurrido en alguno de esos delitos. Entonces, sólo nos quedamos con el tema de la subversión, o sea, el intento o la posibilidad de trastocar un orden establecido, minando la fe en ese orden o sembrando discordias entre las personas. 

Lo que me preocupa es que el término subversivo ya ha sido usado antes contra los revolucionarios de todas las tendencias, empezando, faltaría más, por los comunistas. Miren esta cita de la wikipedia que se refiere a Argentina:

“El término «subversión» u «organizaciones subversivas» ha sido usado desde principios del siglo XX en documentos o comunicados oficiales del gobierno.

El libro Nunca Más, de un informe oficial de la CONADEP, señala que las autoridades de la ultima dictadura cívico-militar usaron dicho término con un alcance imprevisible durante la caza de brujas que habían desencadenado:

porque la lucha contra los «subversivos», con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, se había convertido en una represión demencialmente generalizada, porque el epíteto de subversivo tenía un alcance tan vasto como imprevisible. En el delirio semántico, encabezado por calificaciones como «marxismo-leninismo», «apátridas» , «materialistas y ateos» , «enemigos de los valores occidentales y cristianos» , todo era posible: desde gente que propiciaba una revolución social hasta adolescentes sensibles que iban a villas-miseria para ayudar a sus moradores. Todos caían en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que habían sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psicólogos y sociólogos por pertenecer a profesiones sospechosas, jóvenes pacifistas, monjas y sacerdotes que habían llevado las enseñanzas de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esos amigos, gente que había sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura.” 

A propósito de esta cita, me viene a la mente el momento en que una dirigente del partido, expulsó a Zenaidita Romeu,  junto a las chicas de la Camerata Romeu, del municipio Regla, donde habían ido a entregar ayuda a los damnificados del tornado que azotó a La Habana, en enero del 2019.

¿Por qué me preocupa? Porque desde hace años, la dirección del partido ha ido cambiando, desde las leyes, la esencia democrática que fue el sueño de tantas generaciones de cubanos durante la realización de la revolución, que está muy lejos de ser un proceso terminado. Y voy a poner sólo dos ejemplos: el Código del Trabajo y el Decreto 349.

El Código del Trabajo, aprobado como Ley No. 49, aprobada el 28 de diciembre de 1984, con la Asamblea Nacional presidida por Flavio Bravo Pardo, dice en su artículo 3, inciso b:

“todo ciudadano en condiciones de trabajar, sin distinción de raza, color, sexo, religión, OPINIÓN POLÍTICA u origen nacional o social, tiene oportunidad de obtener un empleo con el cual pueda contribuir a los fines de la sociedad y a la satisfacción de sus necesidades;” (las mayúsculas son mías) 

El Código del Trabajo, aprobado como ley No.116, el 20 de diciembre del 2013, con la Asamblea Nacional presidida por Esteban Lazo Hernández, dice en su  artículo 2, inciso b:

“igualdad en el trabajo; todo ciudadano en condiciones de trabajar tiene derecho a obtener un empleo atendiendo a las exigencias de la economía y a su elección, tanto en el sector estatal como no estatal; sin discriminación por el color de la piel, género, creencias religiosas, orientación sexual, origen territorial, discapacidad y cualquier otra distinción lesiva a la dignidad humana”


Como podemos ver, en este nuevo código del trabajo se da un paso adelante, al introducir términos como orientación sexual, género y discapacidad, y, por otro lado, se dan dos pasos atrás al omitir el término OPINIÓN POLÍTICA dentro de las distinciones discriminantes. Esto es de una gravedad que no puede ser subestimada. Todos y cada uno de los trabajadores de nuestro país hemos perdido el derecho a opinar porque nos puede costar el empleo si, por la razón que fuere, la opinión se considera “inaceptable”. Y téngase en cuenta que este código es tan válido para los trabajadores estatales como para el sector no estatal, por lo que un cuentapropista, o un artista independiente, etc., pueden ser privados de su derecho al trabajo por su opinión política. Muchas personas, incluso personalidades, han protestado, en los últimos tiempos por despidos de esa índole y que estas personas consideran despidos improcedente. ¡Pero no son improcedentes! Eso es lo terrible. Ya los ciudadanos cubanos no somos iguales ante la ley, toda persona que disienta de la opinión política oficial corre el riesgo de perder sus medios de vida. El discurso oficial del gobierno hace llamados a la unidad, pero la política real del gobierno siembra el sectarismo y crea el caldo de cultivo para que, personas que empiezan teniendo sólo opiniones diferentes, se radicalicen rápidamente hacia la contrarrevolución. O sea, el gobierno, en lugar de defender la revolución, está sumándole enemigos. Y esto ya lo preveía Fidel cuando dijo: “Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra.” (Fidel Castro, Discurso en el aula magna de la universidad, 17 de noviembre del 2005).

El segundo ejemplo, el Decreto 349, merece un artículo aparte. Aquí sólo voy a advertir algo que constituye una espada de Damocles pendiente sobre las cabezas de todos y cada uno de los ciudadanos de nuestro país:

 “ARTÍCULO 3.1. Se considera contravención cuando una persona NATURAL o jurídica en la utilización de los medios audiovisuales muestre en ellos contenidos con:

a) uso de los símbolos patrios que contravengan la legislación vigente;

b) pornografía;

c) violencia;

d) lenguaje sexista, vulgar y obsceno;

e) discriminación por el color de la piel, género, orientación sexual, discapacidad y

cualquier otra lesiva a la dignidad humana;

f) que atente contra el desarrollo de la niñez y la adolescencia; y

g) cualquier otro que infrinja las disposiciones legales que regulan el normal desarrollo

de nuestra sociedad en materia cultural.

 3.2. Las conductas previstas en el apartado anterior se consideran muy graves.”

Primero: persona NATURAL somos TODOS los ciudadanos.

Segundo: se habla de la utilización de los medios audiovisuales y, como no se especifica el lugar y los fines, puede referirse a la casa particular.

Tercero: excepto en los incisos a y b que tienen sus propias especificaciones en otras leyes, todos los demás contenidos proscriptos por este decreto, no especifican el tratamiento del contenido, por lo que se crea un vacío legal que se presta a que el veto quede a criterio del inspector (inquisidor) individual que lo ejerce. Por tanto, por sólo mencionar el cine cubano, podrían ser vetados audiovisuales como: Clandestinos, violencia; La última cena, discriminación racial; Retrato de Teresa, sexismo; Viva Cuba, atenta contra el normal desarrollo de la niñez… etc.

Cuarto: según el punto 2 de este artículo todas estas conductas se consideran  muy graves.

Para los que piensan que esto sólo tiene que ver con los artistas o que total qué me importa si ya no voy al cine, por favor relean el primer y segundo puntos más arriba: persona natural y no especificación del lugar lo que implica que es aplicable a lo que vemos en la sala de nuestra casa. O sea, que si alguien me denuncia, porque estoy viendo la película “Lo que el viento se llevó” (discriminación racial), puede personarse en mi casa un inspector acompañado de la policía y aplicarme una sanción por contravenir este decreto. 

Respecto a las sanciones dice el decreto:

 “ARTÍCULO 5.1. Por la comisión de las contravenciones previstas en el presente

Decreto pueden aplicarse indistintamente una o varias de las medidas siguientes:

a) apercibimiento;

b) multa; y

c) comiso de los instrumentos, equipos, accesorios y otros bienes.

5.2. Conjuntamente con las medidas que se impongan por la contravención cometida, la

autoridad facultada puede:

a) suspender de manera inmediata el espectáculo o la proyección de que se trate; y

b) proponer la cancelación de la autorización para ejercer la actividad del trabajo por

cuenta propia, según corresponda.

ARTÍCULO 6.2. Cuando la contravención cometida sea de las clasificadas como graves, la cuantía de la multa a imponer es de mil pesos y a las muy graves les corresponden dos mil pesos.

6.3. El comiso se aplica de forma independiente o de conjunto con la multa, de conformidad con la gravedad del hecho.”

Como vimos en el artículo anterior, mi contravención por ver “Lo que el viento se llevó”, es muy grave, por lo que me toca multa y “comiso de los instrumentos, equipos, accesorios y otros bienes”. ¡No se lo pierdan! ¡Y OTROS BIENES! O sea, que pueden quitarme hasta el cepillo de dientes y la casa si está a mi nombre.

Por tanto, la solicitud de LMOA de que le devuelvan sus obras, no procede desde el punto de vista legal. El gobierno se arroga el derecho de decomisarle lo que crea menester en atención a que violó el Decreto Ley 349, que establece también que:

 “ARTÍCULO 4.1. Igualmente, constituyen contravenciones cuando una persona natural

o jurídica incurra en alguna de las conductas siguientes:

 b) establezca espacios de comercialización de las artes plásticas sin tener la autorización

que corresponde, ni estar inscrito en el Registro del Creador de las Artes Plásticas y

Aplicadas;

 4.2. Las contravenciones establecidas en los incisos a), b), c) y f) del apartado anterior se

consideran muy graves ...”

Repito otra vez: esto no tiene que ver sólo con los derechos de LMOA. Tiene que ver con mis derechos, tus derechos… los derechos de TODOS. Si yo fuera pintora aficionada y tuviera mis cuadros en la sala, alguien podría denunciarme diciendo que vendo mis obras de arte que expongo en mi sala. Sin otra prueba, sin sorprenderme el inspector in fraganti, recibiendo dinero por un cuadro, yo puedo perder hasta lo que llevo puesto. Estaría cometiendo una contravención muy grave y me toca multa y comiso, no sólo de los cuadros, sino también de “otros bienes”.

Cuando se publicó este decreto, varias personalidades del arte protestaron, inútilmente, y el resto de la ciudadanía la recibió con total indiferencia, si exceptuamos a los que se sienten afectados por la proliferación de aparatos de escucha y de la afición de oír música al máximo volumen incluso dentro de un vehículo o mientras circulas solo por la calle. A éstos últimos, sólo les quedó, de todo el decreto, la prohibición de pasar determinadas barreras de sonido y de escuchar música de contenido obsceno, discriminatorio o vulgar, y se dijeron !gracias a dios saldremos del reguetón!

Yo, notablemente alarmada por las implicaciones reales del decreto, quise escribir para alertar a la gente que no veía el peligro, pero antes, llamé a un amigo muy querido, artista notable, que me dijo: “Ay Lourdes, no cojas lucha con eso. Eso nunca se va a cumplir. Aquí las leyes nunca se cumplen.” Y, sinceramente, me deprimí y me dije a mí misma: “si alguien tan inteligente y que ha sufrido la censura en carne propia, piensa así, es que nos hemos degradado más de lo que pensaba y nos merecemos lo que venga”. Y lo dejé correr. El inutilismo es de la peores cosas que nos pueden pasar.

Desde hace dos años, el gobierno, dirigido por el partido, está llevando adelante una política sectaria, aprobando decretos y resoluciones, que afectan, aparentemente, sólo sectores específicos de la sociedad, siempre “en beneficio del pueblo”. Ya vimos, cuánto nos afecta a TODOS el Decreto 349. 

Asimismo, se aprobaron nuevas regulaciones para los carros de alquiler: topes de precios, obligación de elegir si hacían ruta fija o eran libres, prohibición de salir de la provincia, etc.; como consecuencia, montones de choferes devolvieron las licencias y una buena cantidad eligió la modalidad libre; ¿a quién afectó esto? Mucha gente creyó que afectaba a los choferes y muchos hasta se alegraron porque les parecía que los precios de los carros eran abusivos; no tardó todo el mundo en sentirse el peso de la medida: los carros que hacían ruta casi desaparecieron y las gacelas, que mostraron con bombo y platillo en el noticiero, no alcanzaron ni para empezar, y los precios, lejos de disminuir aumentaban, porque los choferes que siguieron haciendo ruta lo que hicieron fue acortar las rutas y si antes por 20 pesos ibas de Centro Habana a La Lisa, ahora, con ese dinero, sólo te llevaban hasta Marianao y ahí tenías que pagar otro carro hasta el Frank País. Los choferes se afectaron mucho menos que la población, porque con la viajadera para el abastecimiento de la economía subterránea, el aeropuerto había alcanzado picos de demanda y los libres subieron precios y los que devolvieron las licencias siguieron boteando como libres, pero por la izquierda, con la complicidad de la población. 

La subida inédita de salarios y pensiones, fue otra farsa, porque la economía real predominante, la que tiene que ver con la satisfacción de las necesidades de la gente, no es la economía estatal, sino la economía informal. Como le demostré, matemáticamente, a una maestra amiga: “cuando ganabas 530 pesos, te alcanzaba para comprar la cuota, te podías comprar algún paquetico extra de café a 10 pesos y alguna librita de arroz a cinco; tenías que dar repasos después de clases y no descansabas ni los fines de semana, para que, además, te alcanzara para el detergente, el aceite, el shampoo, etc.; ahora ganas 3 mil pesos pero el paquetico de café te cuesta 30, el arroz, si lo encuentras, es a precio de subasta, la cuota ya no te cuesta más o menos 50 pesos, sino 180 y cuando le sumas la nueva tarifa eléctrica y los precios del transporte público, ya no te alcanzan los repasos para el resto de tus necesidades; te aumentaron el salario nominal pero te disminuyeron el salario real y, como consecuencia, tu calidad de vida disminuyó porque ahora tienes que pasártela “consiguiendo” lo que antes ibas y comprabas en cuc y, además, también tienes que reestructurar cada mes tus prioridades, porque ahora estás obligada a elegir entre dormir con ventilador o teñirte el pelo”. Y este análisis se lo hice en diciembre, cuando todavía no había comprado la cuota con los precios “no subsidiados” ni pagado la luz con la nueva tarifa.

La política sectaria ha afectado también la economía subterránea y nos ha puesto a denigrarnos unos a otros por cuestiones de precios. En una cola de papas una muchacha me preguntaba: “¿por qué si las íntimas siguen costando lo mismo antes me las vendían a 10 y ahora me las venden a 30? !eso es un abuso!”. Yo le respondí: "porque antes con 10 pesos yo podía comprar una libra de malanga y necesitaba tres libras, ahora, con 30 pesos, no puedo comprar ni dos libras; y el que vende la malanga, antes, vendiéndomela a 10 pesos podía dormir con aire acondicionado y ahora vendiéndola al doble tiene que dejar el split en modo ventilador; es una cadena querida: el COSTO DE LA VIDA de todos ha subido de modo brutal y, si a eso le sumas que los precios se regulan, en la vida real, por la relación oferta-demanda, esa cadena nos tiene enganchados a todos por el cuello, pero no nos damos cuenta y el noticiero, con su manipulación, nos hace tirar de la cadena cada uno en dirección contraria al otro, con lo que lo único que logramos es estrangularnos entre nosotros mismos".

Lo peor de la política sectaria del gobierno es que, hasta ahora, está teniendo éxito.

Entonces, teniendo en cuenta toda esta realidad, en la que se inscribe la penosa historia de LMOA (penosa para nosotros como sociedad), yo me niego a estar en el bando de los aquiescentes (los que permiten, los que aceptan) y me afianzo al bando de los cuestionantes (perdonen el neologismo), que es el bando de los verdaderos revolucionarios, en mi opinión.

Lo que yo me cuestiono es mi derecho constitucional, recogido en el ARTÍCULO 4: “Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución.” Yo considero que los errores del gobierno, los que han reconocido y los que no, están atentando contra “el orden político, social y económico establecido por esta Constitución” y lucho contra eso. Por esta razón, teniendo en cuenta el precedente que está sentando el caso LMOA, puedo ser considerada una subversiva, gratuita, pero subversiva. Y, si criticar la pésima gestión del gobierno, o todo aquello que considero mal hecho o injusto (como cuando escribí en defensa de la película “Alicia en el pueblo de Maravillas”, Eduardo del Llano se acordará de eso), es subversivo, he sido subversiva casi desde que tengo uso de razón.

Probablemente LMOA y yo tengamos fines e ideologías diferentes y hasta contrarios, pero no me cabe duda de que tenemos los mismos derechos porque la Constitución no les da derechos sólo a los revolucionarios, sino a TODOS los ciudadanos. Y, entre esos derechos está, como parte de la libre expresión, criticar la gestión del gobierno. 

LMOA tiene un montón de gente defendiendo su derecho y tiene derecho a defenderse a su manera. Fidel le dijo a Ignacio Ramonet, refiriéndose a cuando Valladares se fingió inválido para salir de la cárcel: “ Ni lo critico, porque el que está preso inventa cualquier cosa para salir” (Fidel Castro Ruz, Cien horas con Fidel, pag. 315). Y vale el ejemplo, porque si bien LMOA no está preso, tampoco parece que esté libre. 

Yo no pertenezco a ningún grupo, y, de acuerdo a mi modo de pensar, la ultraderecha miamense, antes invertiría dinero en mandarme a matar, que en recargarme una tarjeta de MLC si la tuviese (ya me amenazaron de muerte cuando mis cartas abiertas del 2010).

Así que yo, así, solita:

¡EXIJO! mi derecho a criticar y a combatir al gobierno que está atentando contra “el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”.

¡EXIJO! mi derecho a llamarme artista.

¡EXIJO! mi derecho a GRITAR con todas mis fuerzas: !SOCIALISMO SÍ, REPRESIÓN NO!!!

Y, finalmente, por primera vez, voy a pedir la complicidad de todos los revolucionarios cubanos, donde quiera que estén, para hacer nuestra, de todos, esa consigna por la que se llevaron preso al joven estudiante Leonardo Romero Negrín: !SOCIALISMO SÍ, REPRESIÓN NO!!!

Lourdes Rojas Terol

5 de mayo del 2021 



Comentarios

  1. Me he quedado sin aire de tanta admiración Lourducha. Eso está pa imprimirlo en una super gigantografia y ponerlo colgado entre las caras de Camilo y el Che en la plaza

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