Confieso que soy atea. No hago proselitismo de eso, respeto todo tipo decreencias, pero soy decididamente partidaria de que el Estado debe ser laico.LA REVOLUCIÓN que sostiene el estado cubano no es lo que dice el conceptode Fidel (que no es el concepto de LA REVOLUCIÓN, sino el de revolución, sinartículo), no es un proceso de cambio, es un objeto de culto, con lacorrespondiente religión. Como tal tiene sus santos y sus demonios, susdevotos y sus herejes. Igual a cualquier otro ente suprahumano, a LAREVOLUCIÓN se le cantan alabanzas, se le agradece el pan de cada día y,cuando no hay pan, se considera que algún fin se propone que no tenemos porqué conocer, los designios de LA REVOLUCIÓN son inescrutables. Se le pidencosas y se espera que, en algún momento, las oraciones de sus devotos seanescuchadas.Para ser un devoto es preciso pertenecer, al menos, a una congregación,aprenderse los himnos y los salmos, conocer a los patriarcas y seguir a lospastores. El grado de devoción se mide por la participación en las actividadesde la congregación. Los devotos practicantes tienen más oportunidades a quesus oraciones sean escuchadas y acceder a un teléfono, una ventana dealuminio o un viaje al exterior.Como todas las religiones ha tenido sus períodos de guerra contra todo otroculto, seguido de períodos de coexistencia pacífica con aquellos cultos queacepten su Supremacía. Los profetas de LA REVOLUCIÓN postergan una yotra vez el advenimiento del reino de la justicia y culpan del retraso a los malosdevotos y los enviados del demonio.Como cualquier otro culto esotérico tiene sus misterios y sus dogmas noescritos, pero el cuestionamiento de LA REVOLUCIÓN es una herejía ytambién el cuestionamiento de sus santos y sus dogmas. Los herejes sonexpulsados de la congregación, boicoteados, encarcelados, insultados yapedreados en algún auto de fe.Como religión, es dogmática, fundamentalista, conservadora y su doctrina esmuy ecléctica. Como parte de ese eclecticismo se menciona con frecuencia elmarxismo, pero, en realidad, no se le usa, porque el marxismo, PARA ESTARELIGIÓN, es literatura hereje, entre otras cosas porque Marx aclaró desde elprincipio: “No llegamos al mundo como doctrinarios con un nuevo principio:¡ésta es la verdad; ahora, arrodíllate!”.Respeto a los devotos de LA REVOLUCIÓN y hasta a sus profetas, peropreferiría que separaran su culto de la vida del estado y que no tengan losciudadanos que gastar tanto tiempo en escuchar y estudiar sermones,aprenderse los salmos, ir a misas matutinas y cantar himnos. Peor aún: LaConstitución de la República nos da el derecho de alojarnos en cualquier hotel,pero en nombre de LA REVOLUCIÓN se nos quita sin que haya un plebiscitomediante, como manda la propia carta magna y no pasa nada, todos nossometemos porque rebelarnos es herejía. Y eso es sólo un ejemplo.Todo el mundo, incluido el gobierno, habla hoy de la necesidad de cambios enCuba. Yo abogo por un estado laico. Quiero que el Estado se supedite a lavoluntad popular, que la soberanía radique en el pueblo como dice laconstitución y que el estado no sea rehén de ninguna religión.Yo era atea antes de estudiar marxismo, ahora que he estudiado y sigoestudiando marxismo, sigo siendo atea. No quiero pedirle nada a LAREVOLUCIÓN, no quiero agradecerle nada ni cantarle himnos y alabanzas.Quiero ser atea y no ser considerada por ello una hereje.Y perdónenme los devotos y los proselitistas del culto a LA REVOLUCIÓN,pero sus rituales me resultan muy aburridos y a veces tengo la impresión deque a ustedes también.Lourdes Rojas Terol
Para empezar, yo no conozco a Luis Manuel Otero Alcántara (LMOA). No tengo idea de quiénes están en el movimiento San Isidro ni porqué. Sólo conozco las opiniones encontradas de las redes y un video de Humberto López, que tuve la desgracia de ver porque un amigo me lo mandó. Pero el fenómeno tiene cola y a mi me surgen dudas. Porque no sé si todo el mundo se da cuenta de que la soberanía del pueblo cubano está amenazada. Y no, no me refiero a los yanquis, esa es una amenaza conocida. Me refiero a la soberanía siendo secuestrada por un grupo de poder que, cada vez más, se consideran por encima del juicio popular. En el debate en torno a LMOA hay cuatro contradicciones que me preocupan particularmente: 1. primera contradicción: LMOA es un artista (VS) LMOA no es un artista. 2. segunda contradicción: LMOA está pagado por personas naturales o entidades, extranjeras o cubanas que residen en el extranjero, que buscan la subversión del estado de cosas existente (VS) LMOA actúa por su cuen...
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